
Tito 3:9, NVI "Evita las cuestiones necias y las genealogías, las disputas y los debates sobre la ley, porque son vanos y sin valor."
En este versículo, el apóstol Pablo nos da un consejo sabio: evitar las discusiones inútiles que no nos llevan a ningún lado. Las cuestiones necias y las disputas sobre temas secundarios, como las genealogías o los debates legales, pueden desviar nuestra atención y energía de lo que realmente importa. Pablo nos recuerda que estos debates no tienen valor eterno y, por tanto, debemos centrarnos en lo que realmente edifica y promueve la unidad en Cristo.
En nuestra vida cotidiana, muchas veces nos vemos atrapados en conversaciones que no nos edifican ni nos acercan más a Dios. A veces, nos dejamos envolver por discusiones vacías que nos causan tensión, distracción o confusión. El llamado aquí es claro: si algo no contribuye a nuestro crecimiento espiritual o a la paz con los demás, debemos evitarlo. En lugar de gastar tiempo en lo vano, debemos buscar cosas que promuevan el amor, la paz y el entendimiento mutuo.
Hoy puedo reflexionar sobre las conversaciones y discusiones que suelo tener en mi vida diaria. ¿Cuántas veces he gastado tiempo en discusiones que no tienen sentido? ¿Cuántas veces me he distraído con cosas que no edifican ni mi fe ni mis relaciones con los demás? Este versículo me invita a ser más consciente de cómo utilizo mi tiempo y energía, enfocándome en lo que realmente tiene valor para mi vida espiritual y para los demás. Mi desafío será priorizar lo que edifica y evitar lo que solo genera confusión o división.
Oración:
Señor, gracias por tu palabra que me guía y me enseña a vivir de manera sabia. Hoy te pido que me ayudes a evitar las discusiones necias y las disputas que no contribuyen a mi crecimiento espiritual. Dame sabiduría para reconocer lo que es valioso y lo que debo dejar atrás. Quiero vivir de acuerdo con tu voluntad, enfocándome en lo que edifica, en lo que promueve el amor y la unidad. Ayúdame a ser un instrumento de paz y a utilizar mis palabras para construir, no para destruir. En el nombre de Jesús, amén.
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