Nuevos comienzos y confianza en Dios
- MujeresllenasdegraciaICJ

- Jan 8
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Iniciar un nuevo año es una oportunidad que Dios nos regala para renovar no solo nuestras metas, sino también nuestra fe y nuestra manera de ver la vida. Como mujeres, solemos comenzar nuevos ciclos cargando expectativas, responsabilidades, sueños por cumplir y, muchas veces, heridas que aún no han sanado del todo. Sin embargo, Dios nos recuerda que Él es especialista en hacer cosas nuevas, incluso en los lugares donde sentimos cansancio o temor. Su Palabra nos anima: “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?” (Isaías 43:19).
Este nuevo tiempo no lo comenzamos solas. No caminamos sin dirección ni apoyo, porque estamos sostenidas por las promesas de un Dios fiel que conoce cada detalle de nuestra vida. Él ha visto nuestras lágrimas, ha escuchado nuestras oraciones en silencio y ha estado presente en cada temporada. El mismo Dios que nos sostuvo ayer es quien nos guiará hoy y nos llevará de Su mano en cada paso que demos este año.
Confiar en Dios, especialmente como mujeres, implica aprender a soltar el control y descansar en Él. A menudo queremos tener todo bajo control: la familia, el hogar, el trabajo, los ministerios y el futuro. Pero el Señor nos invita a algo diferente: “Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5). Cuando rendimos nuestras cargas y dejamos que Dios dirija nuestros caminos, encontramos una paz que no depende de las circunstancias, sino de la certeza de que Él sabe lo que está haciendo. Sus planes siempre son de bien y no de mal, para darnos un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).
Comenzar el año desde esta confianza transforma nuestra perspectiva. La gratitud se vuelve una actitud diaria al reconocer que Dios ha sido bueno, aun en medio de los procesos difíciles. El descanso deja de ser solo físico y se convierte en un descanso del alma. Jesús nos recuerda con ternura: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). En Él encontramos consuelo, fuerzas renovadas y la seguridad de que no tenemos que hacerlo todo solas.
Además, la paz que Cristo nos ofrece es una paz profunda, capaz de guardar nuestro corazón frente a la ansiedad, el miedo y la incertidumbre. “La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27) es una promesa viva para cada mujer que decide confiar en Él. Esa paz nos acompaña en los días buenos y también en aquellos donde las respuestas parecen tardar.
Que este nuevo año sea una oportunidad para caminar más cerca de Dios, para permitirle sanar áreas del corazón, renovar nuestra fe y recordarnos que somos amadas, sostenidas y llamadas con propósito. Que cada nuevo comienzo nos encuentre confiando más en Él y menos en nuestras propias fuerzas, sabiendo que Dios va delante de nosotras, abriendo camino y cumpliendo Su perfecta voluntad.
Oración:Señor, comenzamos este nuevo año confiando en Ti. Te entregamos
nuestros sueños, nuestras cargas, nuestros temores y nuestras expectativas. Creemos que lo nuevo que Tú haces en nosotras es bueno y perfecto. Enséñanos a descansar en Tu paz, a caminar en fe y a vivir cada día sostenidas por Tu amor. Amén.
Mujeres Llenas de Gracia ICJ



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