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Un Llamado a la Santidad Integral

Writer: MujeresllenasdegraciaICJMujeresllenasdegraciaICJ






 1 Tesalonicenses 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo."


Este versículo expresa una profunda reflexión sobre el deseo de Dios de que nuestra vida sea transformada y guardada en integridad en espera de la venida de Jesucristo. Hay varios puntos clave que podemos destacar:

  1. La santificación por completo: Pablo ora para que Dios nos santifique en todos los aspectos de nuestro ser. Esto implica que Dios no solo desea transformar una parte de nosotros, sino nuestra totalidad. No se trata de cambiar solo nuestras acciones o pensamientos, sino de renovar completamente nuestra vida, nuestras emociones, nuestra voluntad y nuestra relación con Él.

  2. La paz de Dios: Este proceso de santificación está acompañado por la paz de Dios. No se trata de un esfuerzo humano, sino de la obra divina que trae paz a nuestro ser. La paz de Dios actúa como una guía que nos permite ser transformados de manera armoniosa, sin ansiedad ni lucha interna.

  3. El cuidado del ser humano completo: El versículo menciona tres aspectos importantes de nuestra naturaleza humana: el espíritu, el alma y el cuerpo. Cada uno de estos debe ser guardado de manera íntegra. El espíritu es nuestra conexión con Dios, el alma son nuestras emociones y pensamientos, y el cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Cada uno de estos aspectos necesita ser cuidado y santificado para reflejar la imagen de Cristo.

  4. La esperanza de la venida de Cristo: La promesa de que seremos guardados irreprensibles hasta la venida de Cristo nos da esperanza. Aunque vivimos en un mundo imperfecto, hay una promesa de que Dios completará su obra en nosotros. La venida de Cristo es la meta final, el momento en que todo será restaurado y perfeccionado.


Este versículo nos invita a vivir una vida de santidad y obediencia, sabiendo que es Dios quien nos capacita y transforma. Nos llama a ser conscientes de que nuestro ser entero debe ser rendido a Él, para que podamos experimentar la paz y la renovación que Él nos ofrece, mientras aguardamos su gloriosa venida. Vivir de esta manera no es solo una expectativa futura, sino una forma de vivir en el presente con la esperanza de que Dios está obrando en nosotros para prepararnos para ese encuentro final.

 
 
 

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