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Un llamado a la perseverancia

Writer: MujeresllenasdegraciaICJMujeresllenasdegraciaICJ


Judas 1:20 nos dice: "Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo," Este versículo nos invita a seguir creciendo y fortaleciéndonos en nuestra fe, en medio de las dificultades y desafíos de la vida.

Para las mujeres cristianas, este llamado es claro: debemos ser edificadas sobre nuestra fe en Cristo. No importa cuán intensas sean las tormentas que enfrentemos, nuestra fortaleza debe estar en el Señor. La edificación de nuestra fe no es un proceso pasivo, sino activo. Es necesario que cada día busquemos la presencia de Dios, leamos Su palabra, oremos y mantengamos una relación constante con Él a través del Espíritu Santo.

Además, esta edificación no solo nos fortalece personalmente, sino que nos capacita para ser un testimonio para otras personas, en especial para aquellas que necesitan ver el amor y la gracia de Cristo reflejados en nuestra vida.

Como mujeres cristianas, tenemos una gran responsabilidad: ser mujeres que se edifiquen en la fe, no solo por nosotras mismas, sino también por nuestras familias, amigos y por todas las personas que nos rodean. No podemos permitir que las distracciones del mundo nos aparten de nuestra fuente de poder, que es el Señor.


Hoy es un buen día para reflexionar sobre nuestra vida espiritual. ¿Estamos realmente edificando nuestra fe sobre la roca que es Cristo? ¿Dedico tiempo a orar, leer la Biblia y permitir que el Espíritu Santo me guíe en mi vida diaria? Si no es así, es momento de renovar nuestro compromiso y poner en práctica el llamado de Judas 1:20: edificar nuestra fe y orar en el Espíritu.

Al mantenernos firmes y edificadas, podremos enfrentar cualquier situación con la paz y la sabiduría que solo Dios puede dar.



Oración:

Señor amado, te agradezco por tu amor y por la oportunidad de crecer en Ti cada día. Ayúdame a edificar mi vida sobre la fe en Cristo, y que mi confianza en Ti nunca se derrumbe, sin importar las circunstancias. Señor, quiero ser una mujer de oración, guiada por tu Espíritu Santo, que refleje tu amor y tu poder a los demás. Fortalece mi espíritu, para que pueda ser un testimonio viviente de tu gracia y tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.

 
 
 

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